Aprueban matrimonio igualitario en BCS

Aprueban matrimonio igualitario en BCS
  • Luego de una extensa jornada y de casi diez horas de espera para muchos, la Decimoquinta Legislatura del Congreso del Estado aprobó con 14 votos a favor, cinco en contra y una abstención, la unión legal entre personas del mismo sexo, también llamado matrimonio igualitario
Claudia Avilés La Paz.- Luego de una extensa jornada y de casi diez horas de espera para muchos, la Decimoquinta Legislatura del Congreso del Estado aprobó con 14 votos a favor, cinco en contra y una abstención, la unión legal entre personas del mismo sexo, también llamado matrimonio igualitario. Tras haber agotado 19 puntos del orden del día de lo que fue la última Sesión Ordinaria del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Congreso del Estado, los diputados iniciaron la discusión del tema cerca de las 18:15 horas. En el lugar, con personas a favor y en contra del matrimonio igualitario, las que lograron entrar al recinto legislativo después de que se restringió el acceso y se cerraron las puertas, los gritos no se hicieron esperar. Los que rechazaban el tema, gritaron “no estoy de acuerdo”, “fuera Morena”, “no tendrán mi voto”; asimismo, les reprochaban que no estaban legislando para el pueblo y que “lo pagarían” en el 2021. El desahogo del punto se fue rápido. Al discutirse la iniciativa en sus términos generales, la diputada del Partido Acción Nacional (PAN), Elizabeth Rocha Torres, manifestó respetar a la comunidad LGBT, incluso, dijo tener amigos, familiares y compañeros que pertenecían a la misma; sin embargo, ella proponía las sociedades de convivencia, pues aseguró que Baja California Sur no estaba listo para el tema. Sostuvo que el aprobar el matrimonio igualitario no haría que las personas gays o lesbianas, y demás de la comunidad, dejaran de ser discriminadas por la sociedad. Enseguida, se procedió a la votación por parte de los diputados. Perla Flores Leyva, Rigoberto Murillo Aguilar, Lorenia Montaño Ruiz, Elizabeth Rocha Torres y Maricela Pineda García, votaron en contra. José Luis Pérpuli Drew, se abstuvo. El resto, 14 legisladores, a favor. En cada voto expresado, en ambos sentidos, los aplausos y el júbilo se escuchaban fuerte. La diputada del Partido del Trabajo (PT), Mercedes Maciel Ortiz, quien defendió el matrimonio basándose en el Artículo 1° Constitucional, presentó una Reserva a los artículos reformados, donde se permitiría la unión sólo a personas mayores de 18 años. Finalmente, el presidente de la Mesa Directiva, Homero González Medrano, declaró aprobado el proyecto del dictamen con la votación, en su mayoría, a favor. Después, clausuró la sesión. Los miembros de la comunidad LGBT salieron del recinto a festejar “su triunfo” y que, luego de varias legislaturas intentándolo, se aprobó en Baja California Sur. Al salir, con banderas, paraguas, pancartas y camisas multicolores, la comunidad LGBT celebró la aprobación. Abrazos y llantos comenzaron, puños en alto en señal de victoria. Gritos de alegría, música, fiesta. Orgullo. En cuanto al dictamen, este consideró procedente y legalmente ajustada la iniciativa de matrimonio igualitario a las disposiciones constitucionales, a los tratados internacionales y a las leyes secundarias. Cita también: “La exclusión de las parejas homosexuales del matrimonio está basada en los prejuicios que históricamente han existido en contra de los homosexuales, de tal manera que con ella se perpetúa la noción de que las parejas del mismo sexo son menos merecedoras de reconocimiento que las heterosexuales, ofendiendo con ello su dignidad como personas”. Señalaron que el acceso, respecto al matrimonio, genera una gran cantidad de beneficios económicos y no económicos asociados entre los que destacan los beneficios fiscales, de solidaridad, por causa de muerte de uno de los cónyuges, de propiedad, en la toma subrogada de decisiones médicas y migratorios para los cónyuges extranjeros. “Negarle a las parejas del mismo sexo los beneficios tangibles e intangibles que son accesibles a las personas heterosexuales a través del matrimonio implica tratar a las personas homosexuales como si fueran ciudadanos de segunda clase; no existe ninguna justificación racional para no darles a las personas homosexuales todos los derechos fundamentales que les corresponden como individuos y, al mismo tiempo, otorgarles un conjunto incompleto de derechos cuando se conducen siguiendo su orientación sexual y se vinculan en relaciones estables de pareja”.
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