A pesar de arriesgar la vida por su patrimonio, no lo logra

Con la mirada cansada, el cuerpo encorvado de no haber dormido y la cara humeada, Rubén Cota Meza dijo que a sus 61 años y como pudo, intentó proteger su pequeña vivienda ante la amenaza del descontrolado incendio, sin embargo le fue en vano, y es que el fuego arrasó sin piedad con lo poco que tenía.

Rubén Cota Meza

Vecinos alarmados de ver que no salía de su casa como pudieron lo sacaron de ahí, viendo el afectado como al final su único patrimonio se consumida en 5 minutos.

Asevera que el pasado viernes cuando se disponía a comer, escuchó un silbido pensando que era el viento, sin embargo al asomarse hacia los palmares que están a 150 metros de su vivienda vio que las plantas eran devoradas por las llamas, así que de inmediato empezó a mojar el techo de palma de su casa, aunque no pudo hacer mucho como tampoco por sus carros.

“Me subí a la casa de mamá con una manguera para echarle agua a mi vivienda con techo de palma y que contaba con cocina, un cuarto, comedor, sin embargo esta se prendió lueguito, es decir, se consumió en 5 minutos. Llegó en un momento en que echaba agua acá y la lumbre me brincaba por allá o por la espalda y me gritaba la gente cercana al lugar, –  bájate, bájate, – y les decía, no estoy echando agua, hasta que una persona subió mí y me agarró con fuerza, – a lo que le dije – cuidado me vas a quebrar el brazo, lo tengo lastimado, sin embargo así me llevaron para abajo”.

Rubén, su madre ya de edad avanzada y su hermano, que son quienes viven en el predio distribuido en tres construcciones, se han quedado prácticamente sin nada, solo con un reducido cuarto de block que quedó marcado con el humo y el penetrante olor a quemado, sin pensar que ese silbido que anunciaba algo, no era precisamente el viento o la lluvia, sino la tragedia nunca antes vista y que invadía la tranquilidad y seguridad de quienes viven en la loma del palmar en la comunidad de los Añiñi, que es como se le conoce a los pobladores de Santiago, municipio de Los Cabos.

“La otra parte de la casa de mamá que se quemó, tenía toda su ropa, papeles, dinero, incluso una “feriecita” que le acababan de pagar por parte del gobierno, así que se quedó sin nada; vino el señor Gobernador mando gente y tumbaron todo y van a emparejar,  el lunes vienen ingenieros y encargados de Obra Públicas a medir y a evaluar”.

Concluyó diciendo que perdieron todo lo que tenían, si acaso les quedó un cuarto chamagoso y endeble que cuelga algunas fotos antiguas, recuerdos que sobrevivieron a este desastre nunca antes visto en la comunidad más antigua del municipio cabeño y en el que hasta ahora 40 familias son las afectadas.

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