Covid-19 trae el crecimiento de asentamientos humanos en arroyo

Familias han dejado de rentar después de la pandemia instalándose en zonas de arroyos carentes de todos los servicios y en la incertidumbre de perderlo todo ante una fuerte lluvia

Debido a la pandemia muchas familias empezaron a vivir la dura crisis que los orilló a dejar sus casas o departamentos de renta para irse a las zonas de invasión y vivir en medio del hacinamiento, la carencia e inseguridad y con el riesgo de perderlo todo, debido a que se encuentran asentados en el cauce del arroyo Salto Seco.

Mary quien llegó de Veracruz con su esposo en agosto del 2014, asentándose en la colonia Lomas del Sol, dijo haber vivido el terror del huracán “Odile”, situación que nunca antes había experimentado ni viviendo en su estado natal, incluso señala que debido a la crisis provocada por el Covid-19 en marzo del 2020, es que tuvo que dejar de rentar y traspasarse a las invasiones en una casita de lámina.

“Andaba yo rentando, cuando se vino lo de la pandemia y nos vinimos a vivir aquí cerca, aunque  tenemos que salir hasta la avenida agarrar la “pecera” y sí es de noche y nos toca salir, lo hacemos con el pendiente porque hay  gente mala y todo eso”. 

Refiere que un gran apoyo, sería tener transporte público cerca de las invasiones debido a que la falta de energía eléctrica, la distancia y las calles, así como parte del arroyo a oscuras, se presta a cuestiones inseguras para quienes caminan por la zona, es decir, al caer el sol ya nadie puede salir. 

Hizo el llamado a las autoridades a que apoyen a las familias de invasión a tener un lugar digno donde vivir, con los servicios de agua potable, drenaje, recolección de basura, alumbrado y transporte público, así como seguridad pública, ya que es muy difícil vivir en esas condiciones.

Añade sentirse preocupada debido a que la época de lluvias ya viene y las viviendas se encuentran en alto riesgo, ella al igual que muchas madres solteras que igualmente viven privadas de un sitio digno y seguro, no les queda de otra que quedarse en el cauce del arroyo, puntualizando no estar preparada para la temporada ciclónica que inicia este mes de mayo.

“Cuando hay un huracán nos refugiamos en alguna azotea, se siente uno muy mal al vivir así pero no soy la única, hay muchas madres solteras que no tienen marido y tienen sus niños y pasan por lo mismo; a veces cuando te encuentras con el miedo de los huracanes, es cuando dices, como quisiera mejor estar allá en mi tierra”. 

Concluyó diciendo, que espera y las autoridades puedan atender la demanda de tierra de las familias que viven en zonas irregulares y de alto riesgo, debido a que es muy difícil e inseguro vivir de esa manera, en el que desafortunadamente es la suerte que les tocó correr.

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