Cruda realidad

Hoy, lunes 7 de junio de 2021, en Baja California Sur el sol salió, como siempre, radiante para todos los que tienen la fortuna de vivir en este Estado.

Los mares que bañan las playas de la península los arrullan y los desestresan igual que lo hicieron ayer, y como también lo harán mañana.

El invariable clima cálido les recuerda, como siempre, que son habitantes privilegiados de esta tierra bendita.

Sus hogares amanecieron con el ambiente familiar de todos los lunes del año, despertándose y preparándose para el inicio de las actividades escolares, laborales y domésticas que le dan vida y fisonomía a las colonias y comunidades.

Así se vive y se siente la vida cotidiana en B.C.S.

Pero hay un gran segmento de la población sudcaliforniana que hoy amaneció con un sabor de boca especial. Ese núcleo poblacional es el de los mayores de edad; los que tienen más de 18 años y que en nuestro país se conocen como adultos.

Ellos tuvieron su fiesta democrática el día de ayer, domingo 6 de junio; porque en México, como en la inmensa mayoría de los países, las elecciones se reservan para los adultos; para quienes tramitan y cuentan con su credencial para votar con fotografía y se identifican como ciudadanos mexicanos.

Todos ellos regresan hoy a la CRUDA REALIDAD después de 8 meses de un costoso proceso electoral que tuvo su apogeo durante 60 largos días de campañas por parte de los candidatos.

CRUDA REALIDAD porque hoy se empieza a derrumbar el castillo de arena construido por las promesas de quienes aspiraron a un cargo de elección popular.

CRUDA REALIDAD porque este lunes será tan imperfecto y ordinario como cualquier otro día del año, y acabará con el sueño y el ideal del mundo perfecto y extraordinario que nos intentaron vender los candidatos con tal de ganar una elección y, con ella, un puesto público en el municipio o en el Estado.

Con amargo sabor de boca amanecerán seguramente aquellos que decidieron no acudir a votar, porque hoy se darán cuenta que serán igualmente responsables de los resultados que arrojen las votaciones.

Amargo sabor de boca también para quienes sí acudieron a ejercer su derecho pero sus candidatos no lograron obtener la mayoría requerida.

Aunque menos amargo, pero igual de desagradable sabor de boca para los que asistieron a su casilla y ya en la mampara optaron por anular su voto dejándolo en blanco, tachando donde no debían o estampando leyendas o nombres distintos a los de la boleta.

Dulce sabor de boca (temporal) para los que acudieron a las urnas a cumplir su obligación ciudadana y lograron que sus candidatos obtuvieran el anhelado triunfo electoral.

¿Usted con cuál sabor de boca amaneció?

Esa es una duda sustentable.

@mexicanosalgri5

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