DÉJÀ VU

Duda Sustentable

En una delirante fantasía, los gobernadores y el Presidente ven a su alrededor un pueblo feliz, feliz, feliz. Un mundo maravilloso donde los habitantes vivimos muy, pero muy contentos, según ellos. Cada mañanera es un mundo imaginario que sólo ellos ven.

Creen firmemente que ellos son los ídolos y la encarnación del pueblo. Que son los verdaderos y únicos depositarios de lo auténtico, lo bueno y lo justo. Que son el espejo simbólico donde el pueblo se ve fielmente reflejado. Se sienten iluminados, indispensables e insustituibles.

En el mundo real, un México que sigue atrapado y entrampado empieza nuevamente a desilusionarse y a frustrarse por este trauma cíclico que como maldición de Malinche nos acompaña. Historia repetida. Déjà vu.

A la vuelta de 18 meses de este Gobierno Federal, nos estamos hundiendo más en el pantano de la esperanza. Dimos un giro a la izquierda creyendo en el milagro, pero nos seguimos hundiendo. Y el milagro no llega. El odio y rencor que descargamos en las urnas en el 2018, se está convirtiendo en una nueva decepción que avanza a velocidades insospechadas.

Hoy, en junio de 2020, todo el coraje de ayer, está adulterado por una nueva desilusión. Apoyo y respaldo otra vez colapsados por oxidación. Amor y esperanza huachicoleados que se fugan en pipas hacia un lugar sin nombre; hacia una tierra de nadie. Donde se refugian los indecisos y los escépticos.

El cheque en blanco de 30 millones se está desfondando. El bono de alternancia se está agotando y los seguidores incondicionales se están radicalizando, enrareciendo el ambiente y alterando el frágil clima de paz. Se respira un ambiente tan denso y espeso, que pudiera cortarse con cuchillo.

Mal y de malas. Así estamos en nuestro país. 

Emergencia sanitaria; crisis económica; desempleo; inseguridad; represión a nacionales y a migrantes; pobreza; deuda; sumisión al país vecino; desintegración nacional; precariedad; corrupción; desorden; caos. Enmedio de esta tempestad, los mandatarios siguen viendo un pueblo feliz, feliz, feliz.

Con este lamentable presente, ¿tendremos un mejor futuro?

Esa es una duda sustentable.

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