El eterno retorno de lo idéntico

PARA EL FIN

El común de las personas, esa mayoría pacífica y silenciosa que son los apartidistas, excluyen y aíslan a quienes identifican como “revoltosos”. No los invitan a sus fiestas.

Al sentirse socialmente rechazados, esos “revoltosos” regularmente buscan, y encuentran, acomodo en los partidos políticos donde cumplen “misiones especiales.”

Hay muchos “revoltosos” antipáticos, hay pocos simpáticos que logran ganarse el cariño de la gente.

Pero cuando esa mayoría pacífica y silenciosa percibe peligro social y económico, acudimos a esos “revoltosos” para que corrijan el rumbo a través de medidas ejemplares.

Luego que les damos el poder, ellos luchan afanosamente por cumplir sus ideales y, sobre todo, por pasar a la historia; pero en ese esfuerzo no dejan de aflorar sus resentimientos, que se hacen más evidentes debido a su constante exposición pública.

Entonces, implacablemente, a través del mismo mecanismo que utilizamos para llevarlos al poder, el voto, los intentamos contener, con el propósito de marcarles límites. Pero siempre, en ese proceso, se genera desgaste y daño para todos.

Esa es la parte utilitarista del voto que refleja nuestro cambiante humor popular.

¿Será el eterno retorno de lo idéntico?

Lo dejamos para el fin.

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