En el caso Ezequiel ¿dónde está el IMSS?

En Marzo, México inició un proceso de confinamiento que obligó a muchas empresas a cerrar sus puertas durante varios meses. Otras, consideradas esenciales (como CPS Media), tuvimos que seguir adelante, expuestos a las visicitudes de la coyuntura.

Los dos monstruos que acechan desde entonces nos han golpeado con brutalidad.

En el aspecto económico las ingresos en CPS Media se vieron afectados. 

Ante la crisis, algunos de nuestros compañeros tuvieron que ser separados de la empresa, imposibiltada por las circunstancias  a mantener una estructura orgánica completa ante la reducción en los ingresos.

A quienes nos quedamos, la mayoría, se nos solicitó trabajar bajo un ajuste salarial. Quienes tuvieron disposición de colaborar se quedaron. En esta etapa otros de nuestros compañeros decidieron no prestar más sus servicios a CPS.

A ello habrá que agregar que entre el personal que sirve en esta empresa, la pandemia ha cobrado su cuota. Cerca de 30 colaboradores en las regiones en las que estamos destacados han contraído el SarsCov-2.    

Todos los que han resultado infectados han recibido exactamente el mismo trato. Se les ha enviado a su casa en cuarentena obligatoria; se les ha pedido que acudan al Insituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para buscar alivio a su comprometido estado de salud y de esa manera obtener el cobijo de la incapacidad. 

Ningún trabajador de CPS Media carece de este servicio fundamental.

Por eso cuando Ezequiel Lizalde regresó de su primera jornada de incapacidad, y nos manifestó su interés de realizar tres meses de trabajo desde casa se le invitó a que, si su estado de salud lo ameritaba, obtuviera una ampliación a su incapacidad en el IMSS. Según su dicho así lo hizo y en el IMSS le negaron la ampliación solicitada.

Ante ello, le ofrecimos la posibilidad de trabajar bajo el esfuerzo mínimo desde su escritorio, en la comodidad de la oficina, por dos o tres semanas, después de las cuáles, evaluaríamos si debía o no regresar a sus labores de reportero en la calle.

Ezequiel aceptó ese arreglo y desde la redacción de CPS Media La Paz trabajó en ese periodo, hasta que nos informó que su estado de salud estaba desmejorando otra vez y entonces le dimos la opción de trabajar desde su domicilio.

En su casa, haciendo “home office” su estado de salud disminuyó ostensiblemente y tuvo que ser internado.

De todo ello hay soporte documental, ya que estos acuerdos se dieron por WhatsApp.

CPS Media ha protegido a Ezequiel Lizalde y a todo su personal en este proceso.

Primero manteniendo la fuente de trabajo remunerada al máximo posible.

Segundo a todos los empleados se les dotó de un Seguro de Vida por 30 meses de salario, incluído desde luego Ezequiel, para que su familia no tuviera problemas en caso de alguna pérdida física.

Tercero, a todos se les han respetado y mantenido sus derechos laborales, entre ellos el Seguro Social.

Ahí están todos los colaboradores que han padecido el Covid-19 para rendir su testimonio. Nadie ha sido descobijado, nadie ha sido abandonado. Todos han sido apoyados de una u otra manera.

Lamentamos mucho que el estado de salud de nuestro colaborador haya desmejorado.

Pero ¿no tendría que ser el IMSS el responsable de dar las respuestas? ¿No fue el IMSS el que lo dio de alta tras padecer Covid-19? ¿No fue el IMSS quien le negó una ampliación a su incapacidad?

La opinión pública es testigo de que las semanas, los meses anteriores han sido devastadores. Muchos han perdido sus empleos, su salud… la vida.

En este escenario nosotros manifestamos nuestro interés de seguir adelante haciendo la labor que es eje central de nuestra existencia.

A Ezequiel le deseamos pronta recuperación y le decimos, otra vez, que lo esperamos con los brazos abiertos.

Hugo Lynn Almada es Director Corporativo de Información y Noticieros de CPS Media

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