Golpe a Golpe

Queda claro el estilo de gobernar de AMLO: Si el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAE) revela algún tema que exhiba al gobierno o a alguno de sus funcionarios, el presidente lo desacredita, lo critica, lo fustiga, lo acusa de intereses inconfesables y pide su desaparición. (En este caso, propuso que sus funciones las absorbiera la Secretaría de la Función Pública, cuya titular, Irma Eréndira Sandoval, ha sido, ella misma, acusada de corrupción, pues al menos un terreno de las seis propiedades que posee la morenista, le fue “regalado” en sospechosas circunstancias por el gobierno de la CDMX.

Si el Instituto Nacional Electoral invalida la candidatura de su compadre, el violador Félix Salgado Macedonio, igual: el escarnio, la acusación de que quieren detener a “su movimiento”, que son conservadores que quieren detener la transformación (¿cuál transformación?) y también propone desaparecerlos, en este caso pidió que sus funciones las absorbiera el Poder Judicial Federal.

Y así el estilo del señor de Palacio: todo lo que para él, (menos su “movimiento”), presente indicios de corrupción, lo desaparece. No corrige, no audita, no aplica la ley: Destruye. Así con el aeropuerto internacional, con las estancias infantiles, con los refugios para mujeres, con los comedores comunitarios, con el suministro de medicamentos, con los fondos para desastres, con el impulso al deporte, a la ciencia…

Ahora que trae pleito casado con la ONG Mexicanos Contra la Corrupción (que ha destapado escándalos en anteriores y en la actual administración) hace uso de lenguaje populista tan fácil para él y los acusa de ser financiados por el extranjero en un afán “intervencionista” (al estilo Hugo Chávez o Echeverría) y va más allá: le envía una nota diplomática al gobierno de EU. Este recurso se utiliza cuando hay fuertes tensiones entre dos naciones, es el paso previo a llamar a consultas a sus embajadores; fue un exceso, pues.

Y durante varios días el gobierno de Joe Biden ni siquiera tocó el tema, pero cuando lo hizo fue de manera contundente y demoledora para los argumentos pejistas: Biden anunció que Estados Unidos aumentará el financiamiento a la Agencia para Ayuda al Desarrollo (USAID) el próximo año, y que mantendrá los apoyos a organizaciones que promueven la democracia, combaten la corrupción y “el creciente autoritarismo”… Tómala.

Además ahora que concluyó la breve visita de la vicepresidenta Kamala Harris, la carismática vicepresidenta del gobierno de EU, la funcionaria reveló sin ambages que “dejó muy claro” tanto a López Obrador como a su homólogo de Guatemala que “dejaran hacer su trabajo” sin obstáculos a las ONG y la prensa en ambos países.

Así es; no solo una gran, enorme porción de la opinión pública y los medios de comunicación mexicanos, estadounidenses, franceses, españoles, alemanes etc. etc. ven con preocupación la patética cruzada del presidente mexicano contra todos los que opinen distinto, señalen errores, limiten sus ocurrencias o voten en contra. También (y espero no se me acuse de injerencista, golpista o malinchista, términos tan sobados en la presente administración)… también el gobierno de Estados Unidos le exigió que le baje dos rayitas a su intolerancia.

Y es que a los EU les conviene una nación democrática, libre, próspera, donde la gente tenga oportunidades, salud, vivienda, educación; no una república bananera con un tiranillo trepado en el poder que solo provoque más pobreza y, por lo tanto, más migración ilegal. No solo a EU le conviene que México progrese; a nosotros también, más.

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