La “carnita asada” cada vez cuesta más

El precio de la carne se ha disparado, por falta de agua y el costo elevado de los insumos

El consumo de la proteína es fundamental en la alimentación, pero adquirirla por medio de la carne de res, se está volviendo muy costoso, según el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), en el transcurso del 2020 ésta subió un 6% y en lo que va del 2021, los precios han alcanzado niveles históricos, haciendo que cada vez la pensemos más para hacer una “carnita asada”.

La falda de res, por ejemplo, ya ha superado los 200 pesos en la zona norte del país y  ha alcanzado los 180 pesos en el centro, valores que se observan en las principales cadenas comerciales del BCS para el diezmillo u otros cortes tradicionales, los principales factores para este escenario son la falta de agua o lluvia y el incremento de los gastos en insumos, como el maíz, el gas, la gasolina e incluso el pago de luz; aunque dentro de este contexto, también está el factor calidad, según expone Ernesto Aguilar, propietario de una carnicería en un mercado local de la ciudad de La Paz.

Señaló que muchos mercados manejan carne de animales criados y cuidados en establos locales, lo que les ha permitido mantener un precio al público con más estabilidad, además de ofrecer un producto fresco. 

Por otro lado, el aumento en los costos de alimentos de engorda y gastos de transporte, así como variantes del mercado internacional, también están afectado el precio de la carne de cerdo y del pollo, pues según datos del INPC, el pollo ha incrementado 30% su costo al público en un año, golpeando realmente el bolsillo de los mexicanos, pues suele ser la primera opción al momento de consumir proteína cárnica. 

Si bien los precios varían de establecimiento en establecimiento, Ernesto Aguilar reitera que lo que está de fondo es la calidad, pues en cadenas comerciales se encuentra carne congelada, inyectada, mientras en los mercados locales se maneja carne regional, en su caso proveniente de San Pedro o del Valle de Santo Domingo, en el municipio de Comondú, con precios que rondan los 160 pesos el kilo para la pulpa negra o bola. 

“El consumo local es fundamental en tiempos de pandemia”, expresó.

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