La manipulación sobre Ómicron y sus peligros reales

La oposición vio de nueva cuenta una oportunidad que no ha dejado de explotar desde que inició la pandemia, y es que con la aparición de ómicron y sus efectos planificó la ruta de desgaste y ataque al gobierno federal, que tuvo su arranque a finales de noviembre con su respectiva producción de ansiedad durante todo diciembre para desatar, si le es posible, un pánico ante un escenario de presunta catástrofe.

Las autopistas del país, especialmente sus casetas de cobros registraron interminables filas de automovilistas que regresaban de sus vacaciones dentro del interior de la república mexicana, ya en el segundo año de la pandemia de la COVID-19. Este hecho era claro que iba a suceder, por múltiples razones, y los militantes del partido conservador lo sabían y actuaron en consecuencias de sus principios, es decir, colocar bases para que el odio se esparza.

La decisión de celebrar fuera de casa la navidad y año nuevo se basa en buena parte en el cansancio y el estrés que viven muchas de las familias mexicanas por el prolongado encierro al que han sido sujetas, pero no es lo único también existe en un gran número de ellas con mucha irresponsabilidad, sobre todo en los cuidados hacía todos los integrantes de la familia, los de edad más avanzada.

Esta irracionalidad con la que estamos conviviendo no es menor, podemos observar fenómenos como los que emanan del movimiento antivacunas, que por suerte en México no ha tenido el mismo impacto que en otras regiones del mundo como en Estados Unidos, Europa y Rusia. O peor aún, el negacionismo de una enfermedad tan seria y grave como el coronavirus.

Dentro de las redes sociales, la oposición apostó a generar condiciones de descontento para cuando la curva en México se dispare como ha sucedido en otras partes del mundo. Durante todo diciembre, utilizaron la crisis sanitaria que azotó a buena parte de Europa y Estados Unidos, este último apenas ha registrado un millón de contagios diarios derivado de la variante ómicron, para alarmar a la población mexicana, como si la crisis de otros países, especialmente los de primer mundo, desembocaría en una crisis de forma simultanea en nuestro país.

Mostraban las complicaciones que se están viviendo en otros lados del mundo como un destino ineludible. La idea era la siguiente, Europa y Estados Unidos están colapsando, por ende, el gobierno de México presuntamente nos llevaría a una catástrofe, sería imposible para el sistema de salud mexicano no colapsar las consultas ambulatorias de primer y segundo nivel con atención en medicina familiar. Según esta posición el gobierno federal no está haciendo nada, no para nada, es momento de cerrar fronteras, parar la economía y detener las vacaciones. Colocando al gobierno la carga de la responsabilidad social que cada ciudadano debe tener debido a las condiciones en las que estamos insertos.

En otras palabras, están intentando calentar la calle, en este caso, más bien generando malestar en la población, buscando cargar los costos políticos de una nueva ola, que desde que se descubrió en Sudáfrica se sabría que sucedería irremediablemente, manipulación pura y dura.

Este efecto mariposa que sucede en la pandemia muestra que los efectos en un punto de mundo se esparcen al otro con sus respectivas consecuencias. Y es que, en efecto, hay un aumento exponencial de los casos registrados por la variante ómicron, que según informes de los científicos sudafricanos los síntomas son menos agresivos y que la letalidad es inversamente proporcional al aumento de casos.

Pero no por ello esto deja de ser preocupante dado que existen peligros reales, ya que estamos siendo testigos, quizás del virus más contagioso que haya presenciado la humanidad. Y justo puede seguir mutando, habrá que esperar las nuevas mutaciones derivadas de esta última, por lo pronto en el Congo ha aparecido una nueva cepa que es de interés.

Ómicron vuelve a colocar en el centro de la discusión es el tema de la salud pública, y cómo ésta fue desmantelada durante el periodo neoliberal en todo el planeta. Los sistemas de salud se privatizaron en la mayor parte del orbe, incluido el primer mundo, por lo que sus servicios cada vez son más caros lo que restringe su acceso a la mayoría de la población, especialmente a los más pobres.

Para esta variante es necesaria la atención en el primer y segundo nivel, tener acceso a una salud pública gratuita y de calidad, México no pudo recibir la primera ola, y especialmente la segunda ola de la pandemia como debió en gran parte porque no se tenían las condiciones ni objetivas ni humanas para atender este reto.

No había médicos porque se les negó el acceso a la educación a quienes querían serlo, y mucho menos hospitales porque funcionaron como un gran negocio corrupto que desvió millones de pesos durante estos últimos treinta años, pero especialmente en el sexenio anterior, en donde el desfalco fue impresionante.

Volvemos al punto de partida, garantizar la seguridad social requiere de una profunda reforma al Estado, que no ha sucedido, la COVID-19 se logró sortear parcialmente gracias a una operación de reconversión hospitalaria, es decir no se resolvió de fondo el asunto. Y la reconversión fue insuficiente para el tamaño del reto que esta representando esta pandemia, pero debido a las condiciones del mundo es muy probable que esta solamente sea la primera de muchas más en este siglo. Hay que cerrarle el paso a estos peligros reales que produce la crisis de epidemiológica.

La oposición no busca resolver el problema, está en su agenda golpista desde hace ya largo rato, ha estimulado incluso al movimiento antivacunas mintiendo descaradamente con la idea de que sólo dos vacunas son las efectivas descartando las demás que existen.

El ataque criminal contra Sputnik, CanSino, incluso contra Astra Zeneca y ahora con Abdala muestran que los intereses de los grupos políticos golpistas en México tienen conexiones con grandes intereses de la Big Pharma.

Aún con todo esto, es muy importante captar que lo que viene en esta nueva ola supera todo lo que con anterioridad hayamos visto en el país. Es por ello muy importante tomar todas las medidas a nuestro alcance para seguir manteniéndonos sanos ante este nuevo incremento de contagios. La crisis epidemiológica no se ha ido, sus efectos de devastación aún están latentes.

El gobierno federal anunció el refuerzo de vacunas (boost) para adultos mayores, que ya empezó a implementar desde diciembre, es necesario acudir si se está en edad, y acaba de anunciar que los docentes del país podrán tener la vacuna Moderna como refuerzo, esto será clave para lograr mejorar la capacidad de respuesta de nuestra sociedad.

Hace falta una discusión aún mayor, y no es de forma ni mucho menos golpista, y esta tiene que ver con fortalecer el sistema de salud, transformarlo para que la salud pública gratuita sea un hecho, para que todas las enfermedades puedan ser atendidas por el Estado, y se garantice el buen vivir, esa es la agenda de este movimiento de transformación no hay que ignorarla, al contrario, hay que impulsarla porque justo para eso se llegó al poder para dar respuesta a los peligros reales del siglo XXI y uno de ellos es la actual crisis epidemiológica.

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