#LordNoVoyAUsarCubrebocas

Más de 2 millones 341 mil personas han muerto y casi 107 millones nos hemos contagiado de Covid-19 en el mundo, algunos en más de una ocasión.

México acumula casi 170 mil muertos confirmados por esta enfermedad y cerca de dos millones de contagios. En algunos lugares no hay espacio en los hospitales y tampoco en los crematorios. La vacuna ya llegó, pero aún se ve lejos lograr la inmunidad de los más de 126 millones de personas que habitamos este país.

La educación ha bajado por mucho su de por sí rezagado nivel. Es imposible que niños y jóvenes se eduquen dignamente habiendo tantas y tan profundas desigualdades.  

Miles de mexicanos no tienen internet, computadoras, tabletas o televisores; tampoco es posible que los papás, después de un año de padecer la más grande crisis económica en la historia de la humanidad, puedan darse el lujo de quedarse en casa para convertirse en el profesor de sus hijos. Muchos pensamos que este año escolar fue en realidad una simulación.

¿O acaso estamos seguros de que se aprovechó el año y aquellos alumnos que pasarán a la primaria, secundaria o preparatoria están listos para hacerlo?

La violencia en los hogares se ha incrementado significativamente, no sólo hacia las mujeres sino también hacia los niños y adultos mayores. No cabe duda de que el coronavirus nos ha dado una paliza en más de un sentido y ha sacado a flote la basura, en muchos niveles. La crisis se salió de control desde hace mucho.  

¿Qué les provoca cuando escuchan a una persona decir que el coronavirus no existe, que se cura con remedios caseros o que no es necesario el uso del cubrebocas? En septiembre viralizaron a un hombre que apodaron “Lord Es Mi Cuerpo” por negarse a usarlo en un centro comercial de Tabasco.  De irresponsable e ignorante no lo bajaban.

Al inicio, hace casi un año, debo confesar que, llena de ignorancia, pensaba que el uso del cubrebocas no era necesario si no presentábamos síntomas. No sabíamos de la existencia y peligro que representan los asintomáticos. Gatell y muchas otras autoridades nos dijeron que no era obligatorio usarlo.  Pero después de un año ¿se vale decir eso?

Es decepcionante ver cómo todos los días muchos políticos siguen abusando de la ignorancia de la gente, pero es imperdonable que, con sus ínfulas mesiánicas, Andrés Manuel López Orador se atreva a subir a su púlpito en Palacio Nacional y sostenga frente a 126 millones de mexicanos que por sus pistolas no usará el cubrebocas. Caray, ya le había fallado el escapulario y su escudo invisible contra la corrupción. ¿Quién lo está asesorando?

En fin, como era de esperarse, le llovieron críticas en las redes sociales, uno de los que más revuelo causó fue el diputado Juan Carlos Romero Hicks, quien en su cuenta de twitter publicó:

“Celebramos el regreso del presidente a sus funciones. Pero con pesar reconocemos que tenemos un mandatario enfermo de salud física, mental, emocional y espiritual. Reapareció con el virus del odio, la soberbia y el intento de dividirnos. Esperamos su pronta recuperación”.

Obviamente el presidente se ofendió, pero es que francamente no se ayuda. Le sobra soberbia y le falta sentido común. ¡Carajo! Es el Presidente, debería poner el ejemplo.

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