¡Malditos aspiracionistas!

El señor que fue aspirante a la presidencia tres veces, señala de la peor manera a las personas que desean y se esfuerzan por tener una vida mejor:

“A quienes tienen una influencia producto de 36 años de dominio neoliberal que influyó mucho en lo educativo con la idea de triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales. Es escalar, ascender en la escala social a como sea, ‘haiga sido como haiga sido’, diría el clásico. A ellos no les importa la moral, ni el humanismo, son por lo general muy individualista”.

¿Por qué dice esto? ¿A qué le teme el presidente o qué busca al afirmar algo tan propio de una mentalidad mediocre?

Intentaré explicar esto desde la Ciencia Política.

Michel Foucault, una de las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad, dejó plasmado en la obra “Arqueología del saber” que se puede controlar a los individuos para que cumplan un rol dentro del cuerpo social por medio de un proceso que él llamó “normalización”.

¿Y cómo se normaliza un cuerpo social?

Foucault asegura que esto se logra por medio del lenguaje, el cual define al discurso.

¿Qué quiere decir esto?

Un grupo de poder establece qué es la verdad, pero si de algo estamos seguros es que no existe una verdad absoluta.

Estas personas que están en el poder definen qué es lo correcto y qué es lo incorrecto, la bondad y la maldad, lo normal y lo patológico. Es a través de esta “verdad” que los grupos en el poder controlan la voluntad y el pensamiento de los gobernados.

Cuando la sociedad se deja influenciar por estas “verdades”, entonces se convierte en una “sociedad disciplinaria”.

Justo así es como el capitalismo se perpetúa.

Foucault dice:

“Solo las mentes y los cuerpos disciplinados pueden garantizar la productividad, así como aceptar las normas y el pensamiento metódico que requiere el capitalismo occidental”.

¿Ya pueden percatarse hacia dónde van los comentarios de nuestro querido presidente?

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