Información sobre el progreso de México en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una serie de 17 objetivos, adoptados por todos los estados miembros de las Naciones Unidas en el año 2015, que apuntan a acelerar la transición global a fuentes de energía sostenibles, a eliminar la pobreza, el hambre y la inseguridad, a promover la educación integral, el desarrollo industrial y tecnológico y la universalidad de las libertades individuales y de la libertad de expresión, entre otros. El objetivo final, según lo expresa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es “que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030”.

El 2030 fue la fecha que dispuso como meta para cada uno de los ODS. Cada objetivo tiene, a su vez, una serie de metas intermedias que cumplir, de manera que es posible medir el avance de cada país en cada área específica.

En este sentido, México muestra un avance desigual: mientras que en algunos ODS, como el Fin de la Pobreza, y Ciudades y Comunidades Sostenibles, se adjudica un progreso relativo, en otras, como la Reducción de las Desigualdades, el Hambre Cero y Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, el progreso es nulo o, incluso, regresivo. Dentro del ranking de los 165 países firmantes de los ODS, México se ubica actualmente en el puesto 80.

Algunos de los indicadores más preocupantes son la brecha salarial de género, que en 2019 alcanzó el 18,8%; los homicidios, que en 2018 alcanzaron los 30 por cada 100.000 habitantes; y el acceso a la justicia, que en 2020 obtuvo una puntuación de 0,4 sobre 1.

A pesar de contar desde hace varios años con el Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, creado en pos de coordinar las acciones necesarias para lograr la implementación integral de los ODS, México no ha conseguido crear puentes entre las diferentes áreas de acción, desequilibrando su propio progreso. En el presupuesto gubernamental del año 2020, por ejemplo, se adjudicó el 70% a la Comisión Federal de Gas Natural, y menos del 1% a energías renovables.

De la misma manera, las inversiones en infraestructura colocan al país entre los mejor equipados de la región en cuanto a conectividad, lo que se traduce, de a poco, en un ambiente cada vez más proactivo hacía el desarrollo de nuevas tecnologías y el crecimiento de industrias de investigación y desarrollo. El acceso a servicios de cloud computing, como los que ofrecen empresas como Adobe (incluido su popular servicio de conversión de PDF a JPG y de PDF a PNG), conexiones de fibra óptica y 5G, y una estructura regulatoria flexible, hacen a México uno de los destinos más populares en la actualidad para trabajadores remotos de todo el mundo.

Por otro lado, son cada vez más los gobiernos estatales que han ido adoptando políticas en línea con los ODS. Un gran ejemplo es el estado de Yucatán, que recientemente fue reconocido por las Naciones Unidas por sus esfuerzos en la creación de programas de turismo sustentable con un enfoque en la generación de empleos en el sector, de manera que se impulsan varias metas de ODS con esfuerzos coordinados e interrelacionados.

Al final, el camino por andar es largo. A los históricos desafíos estructurales del país se suma la falta de información fáctica y actualizada, lo que dificulta la planeación y la implementación de políticas públicas que orienten a su vez al sector privado, para poder aunar esfuerzos en pos de alcanzar, tanto como sea posible, las metas de los ODS antes del 2030.

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