‘’He compartido la vida con la tierra y el arado, porque las flores son lo más bello que hay’’ Don Manuel

‘’He compartido la vida con la tierra  y el arado, porque las flores son  lo más bello que hay’’ Don Manuel
Cabo San Lucas.- Las tijeras y el azadón han sido las fieles herramientas de don Manuel, quien desde Tlaxcala llegó a Los Cabos para mejor en todos los aspectos, aun cuando de niño comenzó a trabajar limpiando jardines. Para don Manuel, lejos de ser un trabajo cansado o pesado, ha sido parte de su vida y de grandes satisfacciones. “Cuando éramos niños todos trabajábamos, los mayores eran los primeros en unirse al campo, yo no terminé ni sexto año de primaria, pero me tuve que ir a trabajar”. “De joven me junté con unos amigos y decidimos salirnos del pueblo, luego entré a trabajar en una empresa, ya me tocaban vacaciones y me vine a Los Cabos y pues desde hace veinte años me quedé porque me gustó tanto que aquí eché raíces y aprendí a mejorar mi oficio de jardinero”. “A veces es cansado, pero las plantas han sido vital para mi vida, el arar de la tierra y ese olor son y han sido siempre bonito para mí, no lo cambiaría, a veces cuando no hay trabajo me voy a las colonias y voy casa por casa, hay señoras que son amables y me dan la chamba, otras ya me van diciendo que cada mes vaya a darle una limpiadita a su jardín”. Para don Manuel los mejores años fueron casi cuando llegó, pues comenta, “en las casas grandes me pagaban hasta cuatrocientos pesos la hora por arreglar un jardín, fue una época de gran auge, con lo que pude comprar un terrenito el cual fui construyendo poco a poco, y salía para que los chamacos fueran a la escuela’’. Pero con tristeza añade, “desafortunadamente vino un tiempo feo con lo de la influenza, y también cuando la devaluación, que dejó de venir mucho turismo, usted sabe que nosotros vivimos del turismo-hace una pausa-luego de eso bajó mucho el trabajo, no había quién nos llamara para trabajar y yo tenía que sacar adelante a la familia; fue muy difícil ese tiempo, me las vi muy duro’’. “En ese tiempo tenía que sacar adelante a la familia, los chamacos iban a la secundaria y no fue nada fácil porque iba a un lugar e iba a otro buscando un trabajo y no me pagaban tan bien, hoy se encuentra trabajo, pero ya quieren contratar a jóvenes, pero sí la hemos pasado con dificultad”. Hoy don Manuel es abuelo y dice que sobre todo siempre para él ha sido importante la familia. “Todo hombre que tiene un hogar es el pilar de su familia y pues tiene que ver que no falte la comida y el estudio hasta donde se pudo, pero me siento a gusto en mi trabajo, es seguro, nos tratan bien y todos nos llevamos con cordialidad, eso es un principio para que todo funcione”. Finalmente no extraña sus plantas porque está al pendiente del área del jardín, “mi trabajo es una fuente de ingresos, si no trabajo no comemos, estoy más que agradecido porque a mis sesenta y siete años aquí estoy, tengo cinco nietos”. “Mi niñez fue compartida con la tierra y el arado, a los doce años aprendí que todos teníamos que trabajar para que no faltara el pan en la casa, y si no terminé de estudiar fue porque era necesario dejar los libros para ayudar a mis padres’’. “A mis hijos les enseñé, pero a ellos gracias a Dios pude darles la secundaria y la prepa, solo uno quiso estudiar, los demás a trabajar, y como saben inglés eso les ha ayudado para salir adelante, y pues yo sigo buscando jardines dónde trabajar porque las flores son lo más bello que hay’’.
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