Se consolidan en México aerolíneas low-cost

Carlos Ozores, vicepresidente y líder especialista en el transporte aéreo para la consultora ICF, aseguró que las aerolíneas de bajo costo como Volaris y Viva Aerobus captaron el 68 % del tráfico total de pasajeros domésticos en México, lo que representa que transportaron a más de diez millones de viajeros:

“Las low-cost en México ya tienen más de diez años y aunque siguen existiendo pasajeros que nunca han volado, creo que el cómo manejar la expectativa del consumidor ya no es un desafío tan importante; la labor de reeducar al pasajero ya se dio, y el hecho de que las aerolíneas de servicio completo, como Aeroméxico, adoptaran la misma estrategia de venta al consumidor, hizo que se democratizara la estrategia”.

Las posturas en contra

El vicepresidente comercial de MIDAS Aviation, René Armas Maes, piensa que este modelo puede derivar en una guerra de precios y sobreoferta de asientos, lo cual llevaría a una pérdida de la ruta.

Además hizo énfasis en que se podría perder el enfoque de la rentabilidad, pues se podría usar esta estrategia para sacar a un competidor de una determinada ruta.

Las presencia en el mercado de las aerolíneas low-cost también han puesto en jaque a compañías como Grupo Aeroméxico pues se han visto en la necesidad de reducir costos operativos y ofrecer boletos a costos similares a los de la competencia.

El dumping 

El dumping es cuando un operador comienza a vender boletos por debajo del costo de producción en segmentos donde el precio es exactamente igual para todos los transportistas.

“Cada vuelo se maneja de forma diferente, según la oferta y la demanda. Podría ser que en un vuelo se ofertan 20 asientos a estos precios, según los históricos de la demanda, y por un periodo de pocas semanas, mientras que en otro no se oferte nunca este precio debido al horario de salida del mismo y a la composición de los pasajeros”, Armas Maes.

Por su parte, Ozores asegura que el reto en estas compañías low-cost no es tener tarifas bajas sino convertirse en una aerolínea de bajo costo, de lo contrario terminarán fracasando como fue el caso de Interjet; es decir, la estructura de la aerolínea deberá permitir mantener una estrategia low-cost:

“El modelo low-cost no tiene contras: es una receta de éxito que está demostrada. Es muy efectiva pero requiere de una disciplina estricta en la parte de costos, porque lo que buscan las aerolíneas es volumen y además generan ingresos auxiliares, por lo que si un viaje costó 50 pesos, vas a comprar una maleta, un asiento con más espacio y otros servicios, y es ahí donde la tarifa sí cubre el costo del vuelo”.

Los comentarios están cerrados.