Talibanes aseguran haber cambiado pero países occidentales quieren juzgarlos

Los talibanes prometieron obrar en favor de la reconciliación de Afganistán, no vengarse de sus opositores y respetar los derechos de las mujeres, pero los países occidentales advirtieron este miércoles que los juzgarán “por sus actos y no por sus palabras”.

Tres días después de que el movimiento islamista se hiciera con el poder, la vida se está reanudando en Kabul, aunque el miedo está omnipresente y multitudes se congregan ante las embajadas de diversos países con la esperanza de obtener un visado que les permita salir del país. 

El martes por la noche, los responsables talibanes mantuvieron en Kabul su primera rueda de prensa en la que quisieron enviar un mensaje conciliador al mundo, pese al funesto historial en materia de derechos humanos que les rodea.

“Quienes están en la oposición son perdonados totalmente”, aseguro el portavoz talibán Zabihullah Mujahid. “No buscaremos venganza”, afirmó este hombre, que mostró su rostro por primera vez en años, desde que se convirtió en portavoz.

Mujahid dijo que el nuevo régimen será “diferente de manera positiva” a lo que el mundo conoce de ellos, aunque en términos ideológicos “no habrá diferencias”.

Pero su mensaje no tranquilizó a los principales interesados. “Estoy buscando desesperadamente la forma de irme. Los talibanes odian a quienes han trabajado para otras organizaciones diferentes a las suyas”, decía un trabajador humanitario afgano de 30 años que colaboró con una ONG alemana.

Extranjeros y afganos continúan saliendo de Afganistán en vuelos de evacuación organizados por varios países.

Estados Unidos, que ya evacuó a más de 3.000 personas, informó que descubrió “restos humanos” en el tren de aterrizaje de un avión que fue rodeado por afganos desesperados el lunes en el aeropuerto de Kabul, cuando iba a despegar.

Preocupación por las afganas

Durante el gobierno talibán, entre 1996 y 2001, los juegos, la música, la fotografía y la televisión estaban prohibidos. A los ladrones se les cortaban las manos, a los asesinos se les ejecutaba en público y los homosexuales eran condenados a muerte. 

Este grupo islamista radical impedía también que las niñas fueran a la escuela y que las mujeres trabajaran o salieran sin un acompañante masculino. Quienes eran acusadas de adulterio eran azotadas y lapidadas hasta la muerte.

Mujahid explicó que están “comprometidos con permitir a las mujeres trabajar de acuerdo con los principios del islam”, sin dar más detalles.

Suhail Shaheen, un portavoz del movimiento en Doha, dijo a la cadena británica Sky News que las mujeres no estarán obligadas a usar obligatoriamente burka, un velo que cubre cuerpo y rostro y solo deja una rejilla a la altura de los ojos, y que había “diferentes tipos” de velo.

Este miércoles, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos y otros 18 países, entre ellos Brasil, Guatemala, Canadá y Australia, se mostraron “profundamente preocupados” por la situación de las mujeres en Afganistán.

“Las mujeres afganas, como todos los afganos, merecen vivir con seguridad y dignidad (…) Vigilaremos de cerca la forma en que cualquier futuro gobierno garantizará los derechos y las libertades que se han convertido en una parte inalienable de la vida de mujeres y niñas de Afganistán en los últimos 20 años”, concluye el texto.

Ghani en Abu Dabi

El martes, el mulá Abdul Ghani Baradar, cofundador de los talibanes, regresó al país desde Catar y fue recibido por una multitud al aterrizar en Kandahar (sur), la capital del movimiento mientras ostentó el poder hasta 2001, cuando una coalición liderada por Estados Unidos los depuso.

Mientras tanto, el gobierno de Emiratos Árabes Unidos anunció que el presidente afgano, Ashraf Ghani, que huyó del país el domingo, está en Abu Dabi.

Veinte años después, la llegada al poder de los talibanes tras una fulgurante ofensiva coincidiendo con la retirada de las tropas extranjeras del país, suscita reacciones diversas. 

China se dijo dispuesta a mantener “relaciones amistosas” con ellos y Rusia consideró que las garantías iniciales dadas por el movimiento son una “señal positiva”.

“Juzgaremos a ese régimen en función de las opciones que tome, por sus actos y no por sus palabras, por su actitud ante el terrorismo, el crimen y las drogas y también en función del acceso humanitario (que brinde, ndlr) y del derecho de las niñas a recibir una educación”, dijo este miércoles el primer ministro británico, Boris Johnson.

Las autoridades de Estados Unidos dijeron que podrían reconocer a un gobierno talibán “si preserva los derechos fundamentales de su pueblo”.

Este miércoles, la estatua de Abdul Ali Mazari, un político antitalibán muerto en prisión en 1995, fue parcialmente destruida en la ciudad de Bamiyán, en el centro de Afganistán.

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