Tecla 7/6 FACTURAS DE ORFANDAD POLÍTICA

Es posible que el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés considere que el discurso anti AMLO, la falta de coincidencia de algunos sectores con Morena (incluso la crisis interna morenista por candidaturas) y la desmemoria popular para ir de la mano con el PRI (sin ningún rubor por plazas, callejones, postes y bardas), le sea suficiente para reposicionar al blanquiazul con el electorado y joder, por tal, la propuesta política de nuevas generaciones políticas.
      No se entiende de otra manera cómo, desde la cúpula del PAN, jodan un nuevo rumbo panista con nuevos valores panistas –que los debe de haber, o la inclusión de ciudadanos ajenos a omisiones, ineficiencias o corruptelas—. La cúpula del PAN, como huérfana, se queda en el foxismo y el calderonismo, cuyos sexenios explican en parte la dramática realidad que vive México.
    Hoy que se insiste en el discurso polarizador de AMLO, no queda en el olvido que en el sexenio de Vicente Fox, con temas como el de los casinos, también polarizó al país. Y hoy la cúpula nacional del PAN pretendería llevar a escaño seguro legislativo, sin despeinarse, a quien fuera el secretario de Gobernación del foxismo, a Santiago Creel. 
    Fue del todo una sacudida lo de los casinos a punto tal que, incluso, en Baja California Sur, una década después, en el 2013, a la fallida intentona foxista del 2002, se daría el decreto legislativo en contra de la instalación de casinos. La Fortuna, que se intentó abriera en lo que fue la plaza Sendero, en Cabo San Lucas, sería clausurado.
    Cinco años después, en el 2018, la mayoría legislativa de Morena en Baja California Sur (entre los yerros que le han distinguido en estos dos últimos años), por igual veía eclipsada su intentona de echar abajo el decreto prohibicionista del 2013. 
    El 2001 y el 2002 fueron intensos y decepcionantes. El juego perverso de los casinos. 
   Pero, con el sexenio calderonista, a escasos 120 segundos que concluyera el mandato presidencial de Felipe Calderón, se otorgaría –vía la Secretaría de Gobernación–, dos permisos para operar 100 casinos durante 25 años. Proceso, registra la hora: 23:58, del 30 de noviembre del 2012.
    Antes, once años antes, cuando destinos turísticos como Los Cabos, Puerto Vallarta y Cancún vivían la incertidumbre de la soberbia centralista de este sistema político corrupto y corruptor, el 26 de abril del 2001, La Jornada refería en tres líneas de entrada: “En franco enfrentamiento con el presidente Vicente Fox, la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) reiteró su enérgico rechazo a la instalación de casinos en el país…”.
    La Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos –Amdetur, cuyo primer presidente fue Alberto Villada y luego Fernando González Corona y quien después se convertiría en presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados—y otros organismos empresariales nacionales, en aquel 2002 desplegaba un total activismo en contra de la inamovible postura casinista foxista.
   La sociedad entera se movilizaba. Tribuna de Los Cabos en el 2002 daba cuenta de expresiones de padres de familias, sindicatos, asociaciones religiosas, empresarios, políticos, organizaciones del sector empresarial.
   La tensión crecía.
   Indiferente Gobernación y Santiago Creel.
   Pero, llegó el momento en que no podrían más. Y tuvieron que recular:
     El jueves 17 de octubre del 2002, en Reforma, en un desplegado a una plana con responsable de la publicación Lic. Salvador Corona Padilla, se daba a conocer que se posponía la aprobación de casinos.
    En el desplegado de Reforma se advertía que la iniciativa por los casinos propiciaba: ”Que los mexicanos de antemano quedáramos en desventaja, condenados a ser minoría y convertidos  sólo en exportadores de capital. No sólo en la industria del juego, sino con esto, eventualmente en todo el sector turístico nacional”.
   Se indicaba que con los casinos “el trato igual a desiguales es totalmente inequitativo. Resultaba lógico crear monopolios de facto y obligar a los mexicanos a competir mediante licitación en una subasta sólo por capital…siendo que nuestros principales competidores extranjeros: llevan más de un siglo de plena estabilidad financiera, sin devaluaciones, casi siempre con tasas de interés de un solo dígito y un enorme y fácil acceso a los mercados de capital más importantes del mundo, así como a créditos de largo plazo (hasta 30 años)”.
   Desde la Cámara de Diputados había divulgado en ese 2002, finalmente, que no se tenía contemplado agendar “y mucho menos someter a discusión la iniciativa de ley que permitiría la instalación de casinos en México”.   En el desplegado no se pasaba por alto la reconsideración y se remataba no obstante con “muchas gracias por habernos escuchado”.
   Pero, el riesgo fue real de quedar en medio de depredadores turísticos.
   No fue ocioso cuando Baja California Sur, en el 2013 le dio la vuelta a la tuerca, aun cuando legisladores morenistas trasnochados intentaran en el 2018 echar abajo tal decreto legislativo contra la apertura de casinos.
    Sin embargo, la cúpula nacional tiene ya listos los escaños legislativos plurinominales federales para foxistas y calderonistas.     En qué orfandad política se debe de ver Marko Cortés, dirigente nacional panista.          
   El pinche pasado tan campante en el presente.

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