Una tradición familiar que se convirtió en cariño por el mar y las ballenas

Desde pequeño, Jaime Camacho aprendió lo importante que es el mar y las especies que habitan en él para su comunidad y su familia, ahora lleva 30 años trabajando como prestador de servicios turísticos en el Puerto de Adolfo López Mateos y nos contó cómo empezó su cariño por las ballenas. 

“Empecé de muy chico ya que mi abuelo fue uno de los primeros fundadores de Ballena Gris; él nos traía en las embarcaciones viendo los comportamientos de las ballenas y con los años fuimos aprendiendo, y ya tengo 30 años trabajando en el avistamiento de ballena gris”. 

Aunque ya está acostumbrado a ver estos grandes especímenes marinos, que todos los años pasan una temporada en aguas de sudcalifornia, Jaime continúa asombrándose al ver una ballena acercarse a su embarcación e interactuar con la gente. 

“La verdad, todo el tiempo me ha gustado el comportamiento de los animales, y creo que el avistamiento de ballenas es algo único porque las ballenas viajan desde tan lejos para venir a tener a sus crías aquí”, manifestó.

Las anécdotas que tiene son muchas, y es que en más de tres décadas de incursionar en el mar ha pasado por varias situaciones pero la que recuerda con peculiaridad ocurrió en una noche iluminada por la luna, él estaba aterrado pero al mismo tiempo emocionado. 

“En una ocasión salimos de noche a un campamento y en la travesía nos siguió una ballena pero era de noche y la verdad sí me preocupó pero a la vez se me hizo una cosa muy impactante de ver la sombra del animal en la noche, y pues ver el tamaño del animal en comparación a la embarcación que yo llevaba pues fue algo impactante”, nos contó. 

Ahora, es su turno de continuar con la tradición familiar y le está enseñado a sus hijos que deben amar, respetar y cuidar a las ballenas y todas las especies que se encuentran en el mar.

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