Un accidente lo dejó sin piernas

Un accidente lo dejó sin piernas

Cabo San Lucas.-Don Rubén es un personaje peculiar, a medio día sale a vender artesanía y pulseras, es con lo que se sostiene y apoya a sus nietos más pequeños.
Sale con una avalancha adaptada, recorre las principales calles de Cabo San Lucas y su destino es en la marina, donde turistas le hacen sus compras, aunque dice que a veces sí hay días malos.
Pero a pesar de todo, don Rubén Ramírez Gómez no pierde su buen humor, trata siempre de mantenerse sonriente y ofrecer sus productos, no falta el extranjero que lo saluda con amabilidad.
“Hace veintiocho años en el tren que iba a Tepic, me dirigía porque era muy in quieto e iba a buscar trabajo, eran como las doce de la noche, estaba trepado en una de las góndolas pues no había dinero, era un tren de carga y de repente dio un frenón y me tumbó”.
“Caí y recuerdo que todo estaba obscuro, yo pensaba que sí iba a llegar bien a Tepic, pero de repente no recordé bien y sólo desperté en el hospital; mi cuerpo la libró pero mis piernas no“.
“De milagro que vivo, porque fue una noche muy larga y pensé que no la libraba, fue difícil aceptar algo así…pero pues tuve que seguir; al poco tiempo mi mujercita me abandonó cuando me mocharon los pies y le tuve que empezar de nuevo“.
A sus setenta y un años, don Rubén busca cada día el sustento; ahora en temporada alta sus ventas repuntan y con ello puede compartir con sus nietos más chicos, porque dice que a él lo necesitan y le gusta apoyarlos “Pues para eso trabajo, mientras estén pequeños, ya cuando sean grandes ya ellos sabrán qué hacer “.
“Llegué hace tres años, me hice de un terrenito en invasión de Caribe Bajo, ahí estoy construyendo poco a poco; tengo tres hijos y ocho nietos, soy originario del estado de Morelos, pero allá ya no había trabajo y pues por eso he andado de vago buscando trabajo “.
“Soy zapatero remendón, pongo tapas, medias tapas, costuro los tenis, suelas, bendito Dios que sé hacerlo, pero no me traje mis fierros, porque pues me he dedicado a vender la cerámica, me compran mucho el ‘palo fierro’ que es la madera con la que se hacen figuras, así como la concha de abulón, que si bien no las hago, me los venden y ya aquí le doy un precio para el turista “.
“Lo que sí hago son las pulseras y collares; los que más se venden son las pulseritas rojas, ¡ésas como salen! se venden muy bien, a los turistas les gustan mucho, pero hay días buenos y días malos “.
Don Rubén dice que ha hecho más trabajos, antes de que le sucediera el accidente sabía componer cosas, así como trabajar la albañilería y el oficio que más le ha gustado, ser zapatero.
“Estoy contento porque vino una de mis hijas, ella vive en Puerto Vallarta y pues ya se regresa el día trece de diciembre, se vino con uno de mis nietos, que está ahí también vendiendo”.
“Me ha estado molestando la vista, no sé si soy diabético, se me empañan los ojos muy seguido, me molesta el sol, pero no he ido al Seguro Popular; pero se me hace que voy a tener que ir”.
Finalmente don Rubén dice que “Yo soy libre de mi tiempo y soy mi propio jefe, Gracias a Dios soy libre, esa es la ventaja; ahorita ando batallando porque el carrito este que me adaptó un señor de La Paz está pesado de manejar, pues el otro lo había dejado afuera allá en La Paz, andaba de visita y me lo robaron, ese me lo había hecho uno de mis hermanos. Así que me adaptó este y así ando en mi venta, también mi carrito es acondicionado para que lo pueda manejar”.