Y a mí escuela, ¿cuándo regreso a’pá?

P   E   R   I   S   C   O   P   I   O 

Totalmente fuera de control todos los rubros del país; sanidad, economía, educación, estabilidad, imagen, industria, comercio, etc.

Si ya nos es ampliamente conocido el escaso nivel del promedio general de educación que tenemos, entendido como el cúmulo de conocimientos adquiridos en las escuelas básicas por su nefasto sistema, su corrupto sindicato, el ausentismo, la nula capacidad pedagógica, etc. Que ofrece ‘gratuitamente’ el gobierno ahora este 2020 agrega las restricciones sanitarias dictadas y las que están en proceso de implementarse; se espera otro ‘cierre’ total, todo sumado solo sirve para restar tiempo y aprovechamiento en las asignaturas elementales desde la gramática, aritmética, historias nacional y universal, geografía, civismo todos como elementos indispensables para el buen hablar, escribir, usar los números, conocer lugares, personajes y fechas, los Estados del país, el mundo en general, los valores y símbolos patrios etc. Estamos frente a un nuevo obstáculo; la No relación física maestro-alumno y su importancia de la coparticipación entre ellos y los padres.

Hoy enclaustrados en sus hogares esos millones de niños que deberían asistir a las primarias y secundarias son materia de gran preocupación por la interrupción en sus tiempos y movimientos diarios para ese elemental aprendizaje lo que simultáneamente a su comportamiento físico y la inherente quema diaria de calorías los expone a rendimientos más bajos de los ya ‘normales’ todos se verán con lagunas de conocimientos jamás esperadas ni mucho menos previstas por el sistema y programa educacional.

El descontrolado avance en el número nacional de víctimas de esta pandemia ya nos coloca como muy cercanos a los primeros lugares sabiendo bien que los Estados Unidos, Inglaterra, India, España y algunos países asiáticos han tenido y tienen una mayor capacidad preventiva y correctiva para combatirla sin mencionar sus propias opciones para enfrentarla en lo técnico y económico con respecto a México y que no hemos aprendido de los errores que ellos han cometido en sus políticas de cierres de fronteras, cancelación de eventos, uso de protectores y leyes para permanecer en casa, las que ya han derogado intentando volver a la normalidad con funestas consecuencias por la premura de ellas.

Nuestro caso solo muestra un relajamiento irresponsable en las fechas y sanciones sobre el tema ya que aún el mundo está lejos de encontrar y luego disponer de la solución final para ella así es que muy conservadoramente el resto del año seguirá causando estragos el avance de la contaminación en nuestro país todo lo cual solo agrava radicalmente el estado de operación de la vida diaria. Han publicado que será a finales de septiembre cuando lleguemos al ‘pico’ de su proliferación (¿?). Ahora estamos en el ‘pico’ de la resbaladilla hacia el caos en todos los sentidos y alcances, parte culpable lleva el gobierno por el erróneo manejo de la real y veraz información sobre el tema y la otra por nuestra propia actitud al omitir los protocolos de seguridad e higiene personal elementales que han sido establecidos.

El resurgimiento de casos en esos países líderes los está orillando a decretar un probable y segundo ‘cierre total’ en sus actividades no esenciales lo que por estos lares ignoran las autoridades especializadas o repiten su escepticismo al respecto con las consabidas ‘recetas y remedios’ del Ejecutivo.

Regresando a nuestra ‘educación’ está se ve ahora frente a la drástica determinación de cerrar o no cerrar el nuevo ciclo escolar que empieza este mes de agosto y parece ser inevitable el cierre nacional de las escuelas en los términos normales en que las conocemos; asistencia diaria a los salones y contacto con compañeros y docentes rompiendo con las medidas de sana distancia entre todos, al menos con los términos con que contamos en las escuelas públicas u oficiales a las que asisten millones de alumnos.

Mucho más reducido número es el que asiste a escuelas particulares o privadas en las que domina una mayor capacidad económica de los padres que allí tienen a sus hijos y con un mejor implementado sistema de estudios a control remoto; ‘en línea’ vía computadoras entre la escuela y los domicilios de los alumnos que si bien algunas de las escuelas públicas lo tienen estas son una marcada minoría con respecto a los miles que existen. Esta es otra grave consecuencia de la pandemia el bajo porcentaje de acceso a esta tecnología y de su limitado alcance.

Otro aspecto limitante es el del propio comportamiento de los alumnos con este programa tecnológico-docente a domicilio ya que el hecho de permanecer en casa ‘estudiando’ reduce el tiempo diario en que los padres dedican a sus actividades particulares desde el vigilar a los hijos, atender el trabajo y la diaria limpieza del mismo, un poco de ejercicio y lo relacionado con las compras necesarias para el abasto casero.

Los alumnos por otro lado añoran sus reuniones deportivas, culturales, etc. con los vecinos, amigos y compañeros de equipos y todo acumula un sobre estrés en su estado físico y psíquico, se les obliga y nos obliga a restablecer un calendario y horario de actividades en lo singular y particular como en lo colectivo. Tal vez los especialistas en la conducta tendrán más trabajo o surgirán nuevas teorías y alternativas para equilibrar estas carencias.

La gran pregunta surge de nuestro encabezado: ¿Hasta cuándo? Por ahora no hay respuesta oficial y las especulaciones tienen un muy amplio margen de semanas, meses o un año quizás. Mientras la demagogia prolifera con fatuas ocurrencias, cifras lejanas a nuestra realidad y creciente rechazo al ejecutivo desde lo más interno de nuestro país hasta las voces internacionales que nos observan y satanizan. Lo real se vio este pasado fin de semana en las multitudinarias caravanas de protesta que se hicieron en todo el país y en el extranjero con cartelones y letreros exigiendo la extinción de su ejercicio al titular del ejecutivo por falso, nefasto e incompetente. ¡Virus vete yá!

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